¿Un cambio geopolítico en Oriente Medio?

Miguel Angel Benedicto. Publicado en Diario Las Américas

Treinta y cinco años después se abre una puerta a la esperanza en Irán. Tras tres rondas de conversaciones, Teherán y el Grupo 5+1 han llegado a un acuerdo inicial sobre el programa nuclear iraní, que puede dar un gran vuelco a la situación geopolítica de Oriente Medio.

El objetivo, en los próximos seis meses, es frenar el programa atómico a cambio del levantamiento paulatino de las sanciones que han ahogado la economía iraní. El país persa tiene las segundas mayores reservas de gas y las cuartas de petróleo a nivel mundial.

El cambio de estilo del presidente iraní Hasan Rohaní y, sobre todo, las duras sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas al régimen de los ayatolás han dado su fruto. Sin embargo, el camino a recorrer es muy largo, con obstáculos por parte de los más extremistas en Irán, y veremos si el Congreso de los EEUU acepta levantar el castigo.

Israel y Arabia Saudí tampoco han visto con buenos ojos el acuerdo que ya ha sido calificado por el primer ministro judío, Benjamin Netanyahu, como de “error histórico”. Para los hebreos la cuestión no es el acuerdo porque es temporal si no cuál es mecanismo que forzará a Irán a renunciar al programa nuclear.

Si el acuerdo se hace definitivo tanto Arabia Saudí como Israel verán amenazada su posición hegemónica en la zona. Las dos potencias están dialogando, aunque de forma oficial no se reconozca. Para el ex ministro de Energía Atómica, Dan Meridor, son posibles nuevas alianzas y “vamos a buscarlas”.  Arabia Saudí, los países del Golfo Pérsico, Jordania y Egipto están en el radar israelí.  Si la distensión con los EEUU se convierte en el futuro en un restablecimiento de relaciones con Irán, las consecuencias a nivel regional e internacional serían muy profundas.

La gran potencia regional que es Irán podría dar lugar a nuevas alianzas y cambios en alguna de las zonas más calientes de Oriente Medio donde el papel de la potencia chií es fundamental para solucionar algunos conflictos y buscar soluciones en otros.

La gran pregunta es si EEUU podrá en un futuro colaborar con Irán en la resolución de los problemas de Oriente Medio dejando a un lado a Israel, la potencia nuclear no reconocida de la zona, y a Arabia Saudí, el principal exportador de petróleo del mundo.

La mano de la teocracia iraní está detrás de casi todos los conflictos en Oriente Medio. Su hipotética conversión en interlocutor fiable de Occidente cambiaría la fisonomía política de la zona.

La caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria sería una durísima derrota para el eje que Irán forma con Damasco y Hezhollah. Si el régimen de Assad colapsa, será, sin duda, de gran ayuda para desmantelar la presencia de Irán en Siria. Además, el régimen sirio ha contado con el apoyo de las fuerzas especiales iraníes durante la guerra. Teherán participará  la negociación Ginebra -2 sobre el futuro de Siria. Tanto Irán como Rusia desean poner fin a una guerra y rehabilitar a el Assad para que aparezca como el  vencedor sobre el terrorismo de Al Qaeda.

En Líbano, el gran valedor de Hezbollah y quienes le proporciona armamento son Irán y Rusia. Por tanto, el peso de Teherán a la hora de estabilizar la zona es muy importante. Sin embargo, en los territorios palestinos, la teocracia iraní ha perdido mucha influencia entre las facciones palestinas islamistas. Quizás el proceso negociador israelopalestino sea el gran perdedor del acuerdo con Irán porque será difícil que Netanyahu haga ahora alguna concesión al respecto.

La teocracia iraní también ejerce su influencia sobre el gobierno de de Nouri al- Maliki , y entre la mayoría chií de Irak. Un país que ha sufrido con los atentados terroristas de los

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